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Crónica N.º 45 · La Argentina contemporánea

Illia

1963 — 1966: la democracia radical entre Frondizi y Onganía.

1963 — 1966 · 7 minutos · Con audioguía

Deslizá

Capítulo I

La democracia radical

12 de octubre de 1963: Illia asume con el 28 % de los votos.

Después del golpe a Frondizi, la Argentina vivió meses de incertidumbre. En 1963, Arturo Illia —médico rural, radical austero— ganó las elecciones con el 28 % de los votos en un sistema que premiaba la pluralidad. Era un presidente minoritario en un país mayoritariamente peronista y proscripto.

Su apuesta fue simple y difícil: gobernar con legalidad, austeridad y una ley de petróleo que defendía la soberanía energética.

Ver pieza en la colecciónArturo Illia durante su presidencia, 1963 — 1966

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Illia gobernó con austeridad y ley de petróleo en un país fracturado

Ver pieza en la colecciónArturo Umberto Illia, presidente de la Argentina

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Arturo Illia: la democracia radical entre dos golpes

El presidenteLa obra

Deslizá hacia la derecha para ver el otro plan

Capítulo II

Austeridad y petróleo

1963 — 1966: obras públicas, ley petrolera y un peronismo que no esperaba.

Illia redujo el gasto, impulsó obras en el interior y sancionó la Ley de Petróleo para frenar contratos que consideraba lesivos. Para el radicalismo, era honestidad republicana. Para el peronismo proscripto, era un gobierno legítimo pero ajeno.

La sociedad se tensó: inflación, huelgas, presión militar. Los uniformes miraban de nuevo hacia la Casa Rosada.

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asume la presidencia

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% de votos en 1963

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golpe de Onganía

Capítulo III

El retrato de la austeridad

Illia gobernó sin espectáculo en un país que pedía otro ritmo.

Ver pieza en la colecciónArturo Umberto Illia, presidente de la Argentina

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Arturo Umberto Illia, presidente de la Argentina (1963 — 1966)

Wikimedia Commons

Gobernar es educar.

Arturo Illia

Frase atribuida al presidente radical

Capítulo IV

La puerta al 66

Illia no cayó por las urnas. Cayó por un golpe.

El 28 de junio de 1966, las Fuerzas Armadas derrocaron a Illia e instalaron la Revolución Argentina de Onganía. Fue el quinto golpe desde 1930 en una democracia que aún no había aprendido a sostenerse.

Illia salió sin resistir. Su legado fue otro: demostrar que, entre golpes, la Argentina todavía podía elegir presidentes civiles. La pregunta era cuánto durarían.

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