Saltar al contenido
Argent

Crónica N.º 23 · Organización Nacional

Rosas

Veinte años de machete rojo: el poder absoluto de Juan Manuel de Rosas.

1835 — 1852 · 7 minutos · Con audioguía

Deslizá

Capítulo I

Veinte años de machete rojo

1835 — 1852: Juan Manuel de Rosas gobernó Buenos Aires con hierro y sangre.

Juan Manuel de Rosas no fue presidente de la Argentina: fue gobernador de Buenos Aires con poder absoluto sobre la Confederación. Durante veinte años, el país tuvo un solo centro de decisión: su escritorio en Palermo.

El machete rojo era su símbolo. La Mazorca era su policía secreta. Los unitarios eran exiliados o muertos. Rosas no gobernaba: dominaba.

Ver pieza en la colecciónRosas arenga a los morenos: el poder personal del rosismo

Ver pieza →

El rosismo: machete rojo, mazorca y un país dividido

Ver pieza en la colecciónRetrato de Juan Manuel de Rosas

Ver pieza →

Juan Manuel de Rosas: veinte años de poder absoluto en Buenos Aires

El RestauradorEl poder

Deslizá hacia la derecha para ver el otro plan

Capítulo II

Orden, miedo y bloqueo

El rosismo unificó a los federales y aterrorizó a los unitarios.

Rosas logró lo que nadie antes: someter a las provincias con pactos, armas y terror. Impuso el bloqueo comercial contra Inglaterra y Francia. Firmó la paz con los pueblos originarios del sur. Exilió a Sarmiento, a Mitre, a toda la oposición.

Pero el precio fue alto: censura total, asesinatos políticos, una sociedad vigilada. El orden rosista era también una prisión.

0

años en el poder

0

inicio del rosismo

0

machete rojo

Capítulo III

El retrato del tirano

Rosas no fue solo un dictador: fue un fenómeno social.

Ver pieza en la colecciónRetrato de Juan Manuel de Rosas

Ver pieza →

Juan Manuel de Rosas, retrato de Descalzi

Wikimedia Commons · Descalzi

La felicidad de mi patria es la única ambición que me anima.

Juan Manuel de Rosas

Mensaje al Congreso General, 1840

Capítulo IV

La caída en Caseros

El 3 de febrero de 1852, Urquiza quebró el orden rosista.

Rosas cayó en Caseros, derrotado por Justo José de Urquiza y los ejércitos del interior. Huyó a Inglaterra y murió en Southampton en 1877. Nunca volvió.

Su legado divide a la Argentina hasta hoy: para algunos, el hombre que dio orden a un país caótico. Para otros, el tirano que asfixió la libertad. Lo que nadie discute: sin Rosas, no se entiende la Argentina del siglo XIX.

Patrimonio visual

Piezas de «Rosas»

Salidas de sala

Desde «Rosas», podés seguir por…