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Crónica N.º 6 · Organización Nacional

Caseros

El 3 de febrero de 1852 el Ejército Grande quebró veinte años de orden rosista. Rosas se fue; quedó otra Argentina por armar.

Enero — Febrero de 1852 · Lectura: 8 minutos

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Capítulo I

Veinte años de un solo hombre

Juan Manuel de Rosas concentró el poder como nadie antes. Caseros fue el día en que ese orden se quebró.

Para 1852, Juan Manuel de Rosas llevaba dos décadas marcando el ritmo de la Confederación. Aliados, enemigos, exiliados y unitarios: todos orbitaban alrededor de su figura. El Restaurador no era solo un gobernador: era el sistema.

Pero los sistemas también se agotan. En Entre Ríos, Justo José de Urquiza armó una coalición imposible —entrerrianos, correntinos, brasileños, unitarios— y la llamó Ejército Grande. El objetivo no era ganar una escaramuza: era terminar con Rosas.

Retrato de Juan Manuel de Rosas

Juan Manuel de Rosas, el Restaurador

Wikimedia Commons

Ejército GrandeCaserosBuenos AiresCASEROSEl Ejército Grande abre el camino a otra Argentina
RosasBuenos AiresORDEN ROSISTAVeinte años de poder concentrado en Buenos Aires
Orden rosistaEjército Grande

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Capítulo II

La marcha hacia Buenos Aires

Urquiza no improvisó: cruzó ríos, sumó aliados y forzó a Rosas a pelear cerca de casa.

El avance del Ejército Grande obligó a Rosas a concentrar fuerzas en las afueras de Buenos Aires. El campo elegido —las lomas de Caseros— no era un detalle menor: estaba lo bastante cerca de la ciudad como para que una derrota fuera política, no solo militar.

El 3 de febrero de 1852 amaneció con dos Argentinas alineadas frente a frente. Una pelearía por conservar el orden. La otra, por romperlo.

Retrato de Justo José de Urquiza

Justo José de Urquiza, jefe del Ejército Grande

Wikimedia Commons

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año de Caseros

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de febrero: día de la batalla

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años de hegemonía rosista

Capítulo III

El campo de batalla

Seguí el scroll: del avance de Urquiza a la huida de Rosas.

Ejército Grandeavance desde el oesteCaserosRosasdos líneas frente a frente3 de febrero · el choqueBuenos AiresRosas al exilio · la ciudad se abre

Etapa 1 de 4 · Enero 1852

El Ejército Grande avanza

Urquiza cruza el Paraná con entrerrianos, correntinos, brasileños y unitarios. Rosas concentra fuerzas cerca de Buenos Aires.

Etapa 2 de 4 · 2 de febrero de 1852

Posiciones en el campo

En las lomas de Caseros se alinean dos Argentinas: la Confederación rosista y la coalición que viene a romperla.

Etapa 3 de 4 · 3 de febrero de 1852

El choque

En pocas horas la línea de Rosas se quiebra. No es una batalla larga: es el final de un orden de veinte años.

Etapa 4 de 4 · 3 — 4 de febrero de 1852

Rosas huye

El Restaurador embarca hacia el exilio inglés. Buenos Aires abre las puertas al Ejército Grande.

La batalla de Caseros, 3 de febrero de 1852

La batalla de Caseros, 3 de febrero de 1852

Wikimedia Commons

Caseros no fue solo una batalla: fue el fin de un régimen y el comienzo de otra disputa por el país.

Lectura histórica

Después de 1852

Capítulo IV

Después del polvo

Rosas se fue a Inglaterra. Quedó un país sin dueño único… y sin acuerdo.

La derrota fue rápida. Rosas embarcó hacia el exilio. Buenos Aires recibió al Ejército Grande. Pero Caseros no resolvió la Argentina: abrió la Organización Nacional, con pactos, secesiones, Constituciones y nuevas guerras civiles.

Por eso esta crónica importa. Caseros es el gozne entre el siglo de los caudillos y el siglo del Estado. Sin ese 3 de febrero, el mapa político que vino después —Urquiza, Mitre, Sarmiento— no se entiende.

Batalla de Caseros, 3 de febrero de 1852

Otra mirada contemporánea a la batalla de Caseros

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